“El espejo es una utopía, es un lugar sin lugar. En el espejo me veo allí donde no estoy, en un espacio irreal, virtual, que se abre tras la superficie.”

Pensamos que el espejo negro es una alegoría del reflejo que nos devuelven las pantallas apagadas de ordenadores, móviles, tabletas y televisores, es una imagen oscura de nosotros mismos que percibimos en la tecnología cuando no está conectada. La tecnología surge en momentos históricos determinados, nunca por azar, su origen siempre está ligado a procesos sociales, políticos y económicos que termina potenciando, articulándose en fenómenos como la Revolución francesa y la Revolución industrial. En oportunidades algunos autores se adelantan a los inventos imaginando sistemas u obras que aun tecnológicamente son impensadas pero que están en las necesidades y sensibilidad de su generación o la siguiente. En Black Mirror lo inquietante es que las tecnologías en las que se inspira o profetiza no son utópicas son bastantes cercanas a nosotros.

Con Black Mirror podemos aprender que nos estamos aproximando a un tipo de sociedad de control pero no se debe perder de vista la relación humano/cibernética.
Este ciclo es una invitación a pensar colectivamente el impulso tecnológico contemporáneo y analizar junto a personas provenientes de distintos ámbitos del arte y la cultura éstas tecnologías próximas, casi llegadas.

-Guillermo Sotelo, escribiendo sobre el ciclo.

El ciclo “Detrás del espejo negro” se dedica a analizar, debatir, exponer y profundizar los temas filosóficos abarcados por la serie Black Mirror. Ya que cada capítulo está basado en una tecnología existiente (o incipiente), una dinámica socal alrededor de la misma y las consecuencias del uso indiscriminado de la tecnología, decidimos que sería valioso poder invitar a artistas, operadores culturales y diversas figuras para que presten su visión sobre el tema.

La primera instancia del ciclo se dio los días 10 y 17 de Noviembre de 2018 en la base física de La Sede, con Vanessa Magneto analizando la sátira distópico-política de “The Waldo Moment”, Matías Soich deconstruyendo la memoria y las prótesis virtuales en “The Entire History Of You” y Pablo Ramírez hablando sobre DARPA y los cyborgs en “Metalhead”.

Una vez que se estrenó Bandersnatch, la hibridación entre película y juego elige-tu-propia-aventura en Netflix, se realizó la segunda instancia del evento, enmarcada en el ciclo “Parador de Verano” que tuvo lugar en la terraza de La Sede, en Enero de 2019. Esta vez se invitó a les asistentes a tomar parte en la toma de decisiones que orienta la historia: sublevando el hábito de consumo individual de la serie en un dispositivo propio, les videntes tendrían que alzar su mano para votar por cada bifurcación narrativa y en base a esos votos se elegiría la dirección tomada. Esto fue seguido por una charla debate orientada por Bruno Borgna y Daniela Pasik, poniendo en común aspectos de la experiencia.

La tercera versión tuvo lugar el 15 de Junio de 2019, esta vez con el análisis de Bruno Borgna para el capítulo “Nosedive”, Pío Torroja para “Hatred in the Nation” y Maximiliano de la Puente para “Be Right Back”.

La instancia más reciente de esta fila de discursividades se dio enmarcada en el Frikilokio, ciclo curado por el Centro Cultural Paco Urondo, el 30 de Agosto del 2019. En esta instancia les seis oradores anteriores fueron invitades a exponer sus visiones a la casa de la cultura icónica del microcentro.

La evolucón del hombre se da, en la teoría más actualizada, por nuestra capacidad de abstracción y pensamiento crítico: el desarrollo de herramientas fue lo que nos ayudó en nuestras etapas iniciales a compensar por la falta de otras ventajas evolutivas con las que no contamos, a resguardarnos de los elementos, y eventualmente a crear excedentes que con el suficiente tiempo desembocarán en la creación de la tecnología de las telecomunicaciones digitales. Desde el celular en nuestros bolsillos hasta una rueda o un hacha hace miles de años, todo se puede nombrar como tecnología, o herramienta.

La tecnologia digital, como tantas otras cosas, es sólo una herramienta, y las herramientas tienen una historia de ser usadas en metáforas para señalar una verdad sobre ellas: Más allá de nuestra confusión sobre su naturaleza, no son inherentemente ni buenas ni malas, sino que son sólo lo que son. El uso que se les de depende del usuario; “un martillo se puede usar para alzar una casa o romper una cabeza”.

El hecho de usarlas siempre para lo mismo y confundir esta cotidianidad con su esencia es un problema nuestro, que sale de una particularidad evolutiva que nunca superamos, ya que nunca tuvimos la necesidad: cuando una cosa es igual durante el suficiente tiempo, empezamos a atriburile permanencia a esa configuración ya que es más simple y más conveniente bológicamente poder tomar las cosas por como las conocemos, antes que evaluar constantemente su estado. Si escuchamos un ruido constante durante un tiempo, lo dejamos de oir.

La actualización del dicho de recién se realiza cuando pensamos en las revoluciones que se impulsaron con las herramientas que los opresores correspondientes crearon para la extracción de fuerza trabajo de las masas. Los rastrillos y palas de sociedades rurales fueron, tanto en Asia como en Europa, eventualmente usadas para el propósito contrario para el que fueron diseñadas.

En este sentido, nuestros teléfonos o computadoras no son distintas. De origen en investigación y desarrollo militar, mantienen una tendencia de marcada vigilancia aunque tambén se les han dado otros usos. Este ciclo es una invitación a meditar tomando distancia de nuestra familiaridad con los aparatos, a verlos por primera vez de vuelta. La pregunta es:

¿Que pasa cuando pasamos a través del espejo negro?

-Bruno Borgna, escribiendo sobre el ciclo.