Un andar distinto, desdibujado, presente de la velocidad de accionar habitual. El frío de las mañanas, la piel mojada debajo de la ducha, el insomnio, el tocar, doblar, desdoblar la cama, mirar, mirarme en el espejo, acostarse, levantarse, sabiéndome del ritmo cambiante de los días se hacen largos, haciendo su pasar vertiente peso al cuerpo, más aquietado, junto a la sensación vaga de cierto no- control. En un lapso de fragmentación, invisible de impotencia de un lado, por el otro el DESEO de volver a encontrarnos. Sin embargo, estamos suspendidos en el tiempo sujetos a una espera en medio de un distanciamiento visible social, no contacto, no encuentros, no cercanías, cuidado y barbijo puesto.

Me mantengo en otra dimensión del cuerpo-espacio-tiempo, tratando de no sobrecargarme de información del afuera, calmo la ansiedad depresiva, llevando mis brazos hacia mi, luego con mis manos recorro la zona del pecho, respiro para ahondar, la profundidad que habito, liberando las tensiones, entonces lo presionó, paso a pequeños golpeteos, para entrar suavemente a masajearlo extendido, dándome esas caricias táctiles de cercanía conmigo, otras veces permito que la vulnerabilidad sea parte. Habito esa lluvia torrencial, para recorrer, alivianar con descargo el mundo por adentro. La enredadera, las plantas, el romero, los cebollines, la papa, la tierra, la maleza, la raíz del árbol quebrando media vereda, la luz del día y la oscuridad desatada de la noche, junto al desarraigo de las horas concretas precisas, donde el sol se esconde en su inmediatez.

EXISTO

Y soy otra partícula en el aire,

entre muchas.

DONDE?

La alteridad ya es parte

absorbente,

lo toco,

nombró capas,

a densidad alborotada,

pierdo la cuenta,

vuelvo a empezar,

las manos, la caminata, el trabajo,

la zona por explorar, lo desconocido

la palabra y el movimiento

el gesto, la presencia

tu ausencia

tu boca, con tapaboca,

me dicen del hoy.

VIVIR

hay sabores dulces

 te lo dice la chirimoya,

que amo por las tardes saborear,

trato de darme calor,

para compartirlo con vos,

ejercitar la proximidad,

saltándole a la conectividad

de cuál, distante pantalla o formato tecnológico,

 se nos ha sumido a la aceleración de inmersión,

o fuga?

sueño que puedo tocarte

a lo lejos..

Nos pienso en el hacer, en nuestras prácticas ya sea de la Danza, Escénicas, Performativas, Espacios, Redes, lugares que tocamos en la formación académica y no- académica aprendizajes en el tránsito, que hoy conformamos el de trabajadores del arte y la cultura precarizada. Tantas voces de labor y sabor a multiplicidad de creaciones en su jugo, exprimiendo obras, clases, prácticas compartidas, conversatorios e investigación de materialidad de lenguajes en cruce, experimentación, despertando caminos, alternativas, pensamientos, gestionando cercanías, y formas de trabajar la grupalidad con una variedad de propuestas, PENSAR- HACER en el arte, parte de ella a fuerza mayor conforma la cultura independiente, toda una comunidad afectada en este contexto incierto, el cual estamos atravesando.

Disparan otros ojos, emergiendo otro panorama de CREAR, y seguir haciendo posible la transición de encontrarnos resistiendo en la distancia, hacer de una enorme distribución de lazos, manos entrelazadas, apoyadas en movimiento por el deseo, la creatividad e imaginación, tejiendo redes para su visibilización. Presente revisión e indagación sobre el porvenir que nos espera, nuevas preguntas en torno a los límites del lenguaje que se reinventan, cuestionan, un modo de reproducción en el arte, la separabilidad de los cuerpos, la identidad, el género, la sexualidad, el erotismo, la disidencia. Mareas de hacer, deshacer, materialidad de creaciones artísticas, configuración de lo real, dispositivos digitales-interactividad-control-desvió, prácticas, acciones físicas, superficie, intensidad, resistencia.

RUIDO Y CALENTURA

Una vuelta visceral,

 física, sudorosa,

 ansiosa, inquieta,

bailable, tocable,

sensible, más humana..

Imagen de África Pitarch

INVADEN

Impotencia,

quítame esa mancha

introspección,

 no quiero estar ahí

ansiedad, provócame!

Extrañeza atípica de la cotidianidad ambigua pandemica, que nos amenaza con un contagio en arrebato a nuestras vidas, nos distancia, levantando muros de miedo, que nos toca en la vulnerabilidad y afectos de estar en  confinamiento dentro de nuestras casas, de quienes pueden quedarse y quiénes no, ante la fluctuante situación económica en crisis, nombrando a la emergencia sanitaria de quienes están más excluidos. No perdamos la empatía por el otro, que este tiempo nos lleve a reflexionar desde nuestro lugar individual, para retroalimentar la salida colectiva.

Sara Estefanie Blanco