“Eran inscripciones para mí”, entrevista a la superochista Melisa Aller

Compartimos la primera parte de la entrevista realizada a la directora de cine Melisa Aller. En esta conversación que mantuvo con Melina Marcow, encargada del área de Cine, nos cuenta no solo sus decisiones en la etapa de formación, sino también aquellas que le implicó la realización del film Las decisiones formales, filmado íntegramente en súper ocho, que se proyectará en La Sede el domingo 19 de Junio a las 20hs.

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¿Cuándo empezaste a estudiar Ciencias Políticas?

Empecé en el año 97. Cuando terminé la secundaria mi idea era ser cineasta.

 

¿Cuando empezaste la carrera en el Cyevic vos ya estabas haciendo tus cortos en Super 8, surgieron como trabajos prácticos de la carrera o fueron posteriores?

Mi acercamiento al Super 8 fue medio raro. En el año 2002, tenía un novio que tenía una cámara y me enseñó a usarla. Y tres o cuatro años después empecé a estudiar cine. Y en el Cyevic trabajamos en digital hasta que llegamos a la tesis que era en 16 mm. Y en la tesis descubro mi amor por el fílmico que era mi búsqueda en realidad.

 

Entonces la tesis llegó como una reafirmación de elegir el fílmico.

Sí. La tesis es medio experimental, no me la querían aprobar porque no contaba nada.

 

Me imagino.

Sí, fue una pelea bastante ardua porque cuando yo entregaba lo que quería filmar me decían, “Bueno, pero esto no es una tesis”.

 

¿Por qué?

Porque no contaba nada aparentemente. Y yo decía que era una poesía lo que estaba filmando.

 

¿Y se puede ver ese material?

Sí. Y está también editado en cámara.

 

¿Se podría decir que es un antecedente claro del largo?

Sí. Cuando entregué el trabajo, que con esa materia me recibía, me daban la última nota, el docente me dijo “Bueno, vamos a ver qué pasa con tu caso porque con lo que entregaste previamente…” Y finalmente me aprobaron. No me daban la chance de estar en otro lenguaje. Eso me pareció opresivo de la escuela. Porque después de un montón de materias que te enseñan cómo hacer cine vos te plantás y decís yo quiero hacer esto y de esta manera y que te digan no, no es una tesis. Eso me resultó bastante chocante pero por otro lado me dio la pauta de quizás hay que ir por ese camino. Dejar los libros de cine en la biblioteca y hacer lo que cada una intuye que tiene que hacer como directora.

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¿Y de qué trataba ese poema, cómo lo podrías describir?

Era una mezcla de textos míos con textos de Barhes (Roland) del libro “Fragmentos de un discurso amoroso”. Era medio un capricho mío que venía de un mediometraje que hice en una materia optativa con Eduardo Russo para la carrera de Ciencias Políticas. Y tenía estas anotaciones, estas ideas en la cabeza. La filmé en Boulogne, en unos talleres ferroviarios abandonados que hay. Tiene bastantes cosas de animación en cámara.

¿Qué tipo de animación?

Cuadro a cuadro.

 

Otra similitud con el largo.

Sí. Era todo un tema porque teníamos solamente un día los equipos para filmar y tenían que seguir los otros compañeros. Así que en una tarde se filmó la tesis. Y animé unos libros, una cajita musical que se acercaba al personaje, algunos papeles. Todo en exteriores, con mucho frío. Pero sí, quizás ahí surge esta idea de que montar en cámara tiene algo de fidelidad no solamente a la historia sino a lo que uno vivenciaba con el fílmico en ese momento. Que me parece que con el super 8 se plasma aún más. Hacer una película reversible, vas filmas, la revelas y después la proyectás. Esa cosa como de materialidad que te acompaña, la película vivenció lo mismo que yo.

 

Las Decisiones Formales

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¿Cuánto tiempo de rodaje llevó Las decisiones formales?

La rodamos en Enero y las primeras dos semanas de Febrero de 2015. Filmábamos  cada tres o cuatro días, en nuestros ratos libres. Teníamos un cronograma de cuántas escenas teníamos que rodar por semana. La duración de las tomas a veces duraban más o menos de lo previsto y robábamos tomas, no teníamos permisos para filmar. Lo más sencillo era cuando nos tocaba la locación de la casa, donde transcurre la historia. El resto de las locaciones eran colectivos, trenes, estación de Retiro. La calle era mas complicada, nos echaban, o se nos cruzaba gente, se nos ponían a hablar. Nos costaba mucho mas cumplir con lo que teníamos pensado.

¿Cómo fue el trabajo con las actrices?descarga (3)

Bueno, con Eleonora (Paoleti) ya veníamos trabajando juntas. Ya estaba familiarizada con el sonido de la cámara. Cuando la escuchaba ya sabe lo que tiene que hacer. Con Alma fue todo un entrenamiento porque además de explicarle como funcionaba, la máquina hace un ruido bastante fuerte así que tuvo que aprender a estar atenta al motorcito. Eso fue parte del desafío.

La película fue montada en cámara, ¿cómo fue pensada la construcción al interior de cada escena, cómo es la continuidad, hay un plano por escena o más?

Yo siempre tenía en la cabeza lo que quería que pase. Trabajé con un estilo documental, entonces había mucha cosa que pasaba azarosamente. Lo que tenía muy en claro era todo el tiempo cuánto estaba durando el rollo, cuánto iba el metraje y lo que necesitaba que pasara sí o sí, o lo que necesitaba que de alguna manera se plasme. Fue más intuitivo.

¿Entonces, no trabajaban con un guión cinematográfico o con un story?

No, yo me hacía algunas inscripciones técnicas en alguna cinta adhesiva que pegaba en mi ropa.  Para acordarme cosas que quizás en el momento, en la calle…

¿Cosas de qué estilo?

Efectos que quería hacer con la cámara. A veces me pasaba que quizás teníamos una jornada en Retiro con 35 grados de calor y me olvidaba que quería hacer algo en stop motion. Entonces me anotaba, stop motion rollo 14. No sé, un poco así. Eran inscripciones para mí.

¿Y en un día de rodaje, cuántos rollos usabas?

Lo máximo que filmamos por jornada fue dos rollos.

¿Qué cuántos minutos son?

Tres minutos veintiún segundos.

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¿La decisión de montarla en cámara y filmarla de esa manera surge de una limitación, de un deseo o de las dos cosas?

Un poco de las dos cosas. Por un lado, no tengo cámara digital. Tengo una mini dv viejísima. Y por otro lado, como vengo trabajando en super 8 hace bastante tiempo lo sentí como natural hacerlo. Y con el tiempo también me daba cuenta que con este formato reforzaba ciertas cosas que yo quería que así fueran. El blanco y negro… Que fuera como hasta difícil de ver la película. Usé una cámara Minolta que tiene roto el fotómetro. Entonces, hay cosas que las calculé a ojo, a ciegas prácticamente. En el fondo, fue un dolor de cabeza para mi, a nivel técnico pero algo me decía que tenia que ser así. Igual, después conseguí otra.

¿Y cuando revelaste los rollos de la Minolta, qué pasó?

Fue una sorpresa. Había escenas que estaba convencida que iban a ser inmirables, una mancha negra. Como filmar en un baño de Retiro a las siete de la tarde con un foquito chiquito y lleno de gente y sin embargo, es fiel el super 8. Fue bastante noble la película.

 

¿Y en relación al montaje, la montás en cámara porque surge de una limitación, porque necesitás empalmadoras u otros recursos que vuelven la tarea más difícil?

Yo iba numerando los rollos a medida que iba filmando. Y cuando Arcoiris me devuelve todo revelado me dio tres tortas ya empalmadas. El empalme lo hicieron ellos.

 

¿Y consistió sólo en unir los rollos?

Sí, ellos los unieron de manera consecutiva. (…) A mí me pasa que al verla la película tiene un timing que no esperaba también. Hay cosas que me parecen frenéticas y otras cosas que me parecen muy lentas. Pero bueno, era mi intuición en el momento de hacerlo.

 

¿Y cuando la viste por primera vez te dieron ganas de corregir algo o te mantuviste fiel a la idea primera?

Eso sería como atentar contra la idea. La espontaneidad de la película. No me interesaba la prolijidad ni pertenecer a ningún género. Me interesa romper los géneros. No sé si es ficción, si es documental, si es experimental. Yo quería contar la vida de Kimby que es la vida de muchas chicas trans no solo la de Alma. Me interesa un lugar, no una entelequia, pero sí un lugar que no se pueda definir. Esa era mi mayor meta, no sé si lo logré  o no. Mucha gente me pregunta si es un documental y yo les digo que no sé. Me gusta que el espectador esté no en un lugar incómodo pero sí de incertidumbre, de definiciones propias. Otros me decían es un musical, la peli tiene muchas intervenciones musicales, y sí, puede ser, por qué no. Ese fue el desafío formal como directora.

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*Formacion

Melisa Aller estudió cine en el Cyevic y en los talleres de Ernesto Baca y Claudio Caldini. Su formación más fuerte es en Ciencia Sociales, se graduó de la carrera de Ciencias Políticas donde actualmente se desarrolla como docente. Se especializa en temática de género e inserción laboral. Su ópera prima Las decisiones formales reúne su formación teórica con sus inquietudes como superochista.

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