Límites del soporte

 El desafío que la multitud supone para la representación es doble: por un lado, cómo contarla, si se trata de una multiplicidad inconmensurable; y, por otro, cómo dar forma y organización a una multiplicidad ilimitada. Federico León (autor de la obra Las Multitudes) y Cecilia Sosa (Doctora en Drama Queen Mary, University of London e investigadora de Conicet), visitarán el ciclo de presentaciones de la Antología de Argumentos Teatrales, una antología que consta de 3 volúmenes, publicada por la editorial Libretto. La cita es el jueves 14 de Julio a las 19.30hs, entrada abierta y gratuita.

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Vulneradas las delimitaciones fronterizas, entran en crisis, tanto el concepto de soberanía nacional como la representación del pueblo. Se hace necesaria la elaboración de categorías que permitan leer e intervenir en el nuevo horizonte político y social, que no responde a la unidad de la representación de la modernidad, sino que se presenta fragmentado y descentralizado.

En Imperio, los filósofos posmarxistas Michael Hardt y Toni Negri introducen la categoría de multitud, que, a diferencia de la unidad del “pueblo”, es ilimitada e inconmensurable. Se trata de una multiplicidad singular, que poco tiene que ver con el sujeto totalizante de las sociedades industriales, las masas, caracterizadas como irracionales, pasivas y fáciles de manipular. La multitud, por el contario, es un agente social activo y una multiplicidad actuante.

El desafío que la multitud supone para la representación es doble: por un lado, cómo contarla, si se trata de una multiplicidad inconmensurable; y, por otro, cómo dar forma y organización a una multiplicidad ilimitada. Un desafío parecido debe enfrentar la crítica ante una cartelera teatral inconmensurable, que supera, solo en la Ciudad de Buenos Aires, las trescientas obras por fin de semana. Dichas producciones artísticas son realizadas por sujetos colectivos, que internalizan el problema de la representación, en tanto tienen que hallar una forma de organizarse y poder actuar este sujeto social en un concierto de esferas sociales rajadas e individuos atomizados.

Unidos y organizados fue un statement político que circuló socialmente y  señala bien los límites del soporte individualista para situarse en este panorama. Y, al mismo tiempo, afirma la necesidad y exigencia de agrupar los intereses en la forma de grupos o colectivos, para volverse interlocutor del Estado y sobrevivir en la lógica de mercado. Porque, si bien la multitud no constituye una unidad como el pueblo, está coordinada y la atraviesan innumerables microcircuitos políticos.

Luego de la institucionalidad de la familia, los lazos afectivos se extienden en diversas formas de agrupamientos. Los grupos son las unidades sociales primarias a través de las cuales pueden transitarse las instituciones. Y son también, en muchos casos, de donde proviene el germen de nuevas instituciones, como colectivos, compañías y salas. Para lograr la coordinación, el movimiento del cuerpo grupal debe economizar sus recursos y no excederse en los movimientos y acciones. Estos grupos tienen algunas formas compartidas de organizarse: toma de decisiones a través de consensos, funcionamiento en red, lógica de colaboraciones, intercambio de roles según los proyectos que vinculan a los integrantes, autoría colectiva, y participación en varios proyectos y grupos simultáneamente.

En Las multitudes, se observa cómo el desencuentro y la diferencia —en este caso, generacional— son motores de la necesidad de agruparse. La convivencia de diferentes tiempos e intereses en el espacio motiva la organización de individuos en grupos. La articulación de sociedades intergeneracionales en pos de un objetivo común conduce a pactos, que, a su vez, posibilitan otros, como las primeras alianzas amorosas selladas con un beso. En esos intercambios entre jóvenes y ancianos, la sabiduría se transmite y circula de diversas maneras, por ejemplo, a través de canciones y pasos de baile. La movilización de afectos lleva a los grupos a confluir en formas más generales de sociabilidad como los recitales y fiestas. Todos parecen estar detrás de algo que se les escapa y los lleva a perderse a sí mismos. Es en esa búsqueda que logran encontrarse con el otro, cuando coinciden en el ritmo que los mantiene en movimiento.


Antolog

Sobre el Volumen II. Modos de Asociación

En el marco de la crisis institucional con la que nace este siglo, la contrapartida del efecto de la descentralización es la emergencia de una enorme cantidad de centros y formaciones culturales, que comienzan a organizar y concentrar focalmente las fugas del circuito.
Se produce un cambio en la forma de reconocimiento: de uno mediado por instituciones —como premios, becas y crítica— a uno ejercido horizontalmente por los propios pares, que inhibe el intermediario. A este momento de amistad y encuentro se refiere el segundo volumen, titulado Modos de asociación.
Sucede que, agotados de ciertos mecanismos y mediaciones, los artistas se organizan en la construcción de nuevas salas, editoriales, galerías, colectivos… es decir, en la creación de instituciones que los alojen. Primero reconocer para ser reconocido pareciera ser el fundamento o punto de partida para esta forma de construcción de lazos.

Sobre el ciclo

En vez de realizar una única presentación, la Antología de tres volúmenes se transforma en un ciclo donde se abren los 12 argumentos a través de encuentros mensuales entre lxs autorxs de las obras publicadas y personas que puedan aportar y colaborar en un pensamiento colectivo.

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