Desde el primer día de cuarentena, no perdón, desde un par de semanas antes de que se inicie
la cuarentena, tuve una sensación de estar parada sobre una tabla en el mar. Cada evento
parecía contener una contraseña secreta para resolver situaciones futuras, sentía que había
que escribirlo todo, tomar nota de cada situación nueva, como si fuera necesario trazar un
mapa, como si un mapa pudiera ayudarnos a entender algo mas en el futuro, o incluso a volver
sobre nuestros pasos. La sensación era esa: la de perder todo parámetro que me permitiera
tomar incluso las decisiones mas ínfimas. Esas decisiones que antes eran dadas por hecho,
insignificantes, con el inicio de la pandemia se tornaron todas de vida o muerte.
Finalmente no escribí tanto como creí necesario, necesité también liberarme de la urgencia de
mapearlo todo. Necesité como muchxs, que no todo tuviera tanto sentido siempre. Soltar las
lógicas habituales pero eso sí, escuchar.
Escuchar ese silencio que se produjo en las calles, como si estuviera ocurriendo una guerra en
total silencio.
Comparto algunos momentos decisivos:


Cuarentena – Día 6
26/3
En mi edificio (el consorcio menos solidario de la ciudad) lxs vecinxs hicieron un grupo de
ayuda…..
A las 9pm salimos todxs a aplaudir al balcón. Se supone que le aplaudimos a lxs médicxs pero
se siente mas como un acto primitivo de supervivencia en el aislamiento. Ayer le cantamos el
feliz cumple a una por los balcones, hoy alguien puso el himno nacional, el otro día una salió
con la cacerola, creo que alguien ya le dijo que nada que ver. Lo del 24 a las 3 no funcionó
tanto, creo que le faltó difusión pero hay varios pañuelos blancos que todavía están colgados.


Cuarentena – Día 9
29/3
cada día entero en casa es una performance que aplaudimos al terminar el día, a las 21 todxs
lxs artistas salimos a los balcones a saludar y a la vez a aplaudir luego de cada función.
Cerramos cantando el himno, lxs niñxs gritan otra después del glorioso final “oh juremos con
gloria morir”, aplausos, gritos y silbidos. Lxs grandes nos vamos a cocinar la cena. Mañana
bailamos otra vez.


Cuarentena – Día 20
10/04
Últimos días de sol entrando en casa, a partir de esta semana comienzo a buscar el sol
deteniéndome en las esquinas con la bolsa de las compras.


Cuarentena – Día 39
05/05
amaestrar el día
ver en las grietas de su orden de patrón
comprender el tiempo como un ámbito lentamente ocupable
no dejarme apabullar por el cambio de la luz, ni los platos sin lavar
amaestrar el día
como un animal salvaje que podría avasallarme
haciéndome tropezar en el intento de darle mi orden
y no cualquier orden foráneo, azaroso, afectable por cualquier cosa del mundo
hacer del día mi espacio
comprender las ondas de sus aires
y de mis impulsos
cómo me aferro a los ritos irritantes
cómo puedo deshacerme de ellos
hacer del tiempo mi nave
darle a los minutos uso
a cada respiración su momento
al movimiento participación en su oleaje
mover el día
mover a los espacios post virtuales
soplar el viento para que vuelva en forma de hoja flotante
dejarme tocar por el aire y ser movida
por el día


Cuarentena – Día 47
13/05
la pantalla me fragmenta
el mundo con el que hablo no es tangible
lxs demás solo ven mi imagen en la pantalla sin escuchar mi respiración ni sentir mi calor
cómo seguir en contacto con nuestra experiencia tangible de nosotrxs mismxs
cuando nuestra atención se va engañada hacia el mundo de la imaginación virtual?,
cómo participar sin dejar de registrar el suelo que toco?
Cuando la virtualidad es la única opción de contacto con lxs otrxs, con todxs lxs otrxs, con
todos los entornos, también nos contiene, nos organiza los días, los tiempos, las actividades
cotidianas.
Lo difícil es encontrar un equilibrio, porque tendemos a polarizarlo todo, a irnos a los
extremos, es mas fácil dejar que la inercia nos arroye. Encontrar un modo equilibrado y
dinámico de relacionarlos virtual o presencialmente, requiere atención, discernimiento,
elección y particularmente presencia.
Estar presentes en las elecciones que hacemos es una actividad, es un modo de estar en el
mundo y construirlo de un modo específico.
Esa presencia es algo que nuestra humanidad fué perdiendo a medida que comenzamos a vivir
para la producción perdiendo contacto con nuestras motivaciones primordiales.
No hicimos el proceso de aprender a estar con todos los nuevos estímulos de cada nueva era.
Esta era, nos estará dando tiempo para eso?


Cuarentena – Día 81
14/6
Inicio del sincericidio afectivo.
A esta altura la sensación de una guerra silenciosa se acrecienta.


Cuarentena – Día 85
18/06
Mi vecina de abajo se fué a lo de los padres al comienzo de la cuarentena, mi vecina de al lado
dejó de estar el año pasado, en el octavo piso el viento atraviesa las paredes.
Lo atestigua el colchón quemado por la almohadilla eléctrica que anoche entró en corto
debajo de mis sábanas y junto a mis piés.
La cuarentena continuó hasta el 20/11 , o sea cinco meses mas.


Lo que puedo contar de esta etapa en la profundidad de mi soledad lo estaré compartiendo en
este link cuando pueda haberlo procesado un poco:
quarantinemapping


Hoy 11/12 no puedo decir que la cuarentena se haya terminado del todo. Aunque el clima
permite encuentros al aire libre, y de a poco consigo iniciar alguna actividad laboral, la
sensación de encierro continúa. Algo que todavía no se destravó adentro.
En cualquier caso, además de la tragedia de la distancia y las muertes por covid, estoy
fascinada con como procesos sociales tan básicos y cotidianos fueron cuestionados y lo siguen
siendo con esta pandemia. Me siento atenta, curiosa y ávida de aprendizaje y flexibilidad
sobre los conceptos de conexión, contacto, encuentro, comunidad, amor… vida… creatividad.
Solo puedo pensar en aprovechar cada oportunidad para que se nos revele nuestra esencia y
re construirnos desde la presencia y la respiración.


Valeria Primost
11/12/2020