Pibas & Fútbol

Alguna vez María Elena Walsh describió a Robinson Crusoe como una historia que repetía el típico romance bélico-varonil: “Es una novela de hombres solos y como tal termina debidamente en una escaramuza con lujo de armas y varios muertos, con muchos vencidos y un héroe vencedor”. Esta misma lectura puede aplicarse al discurso futbolístico, que es básicamente una construcción masculina. Lo que debería ser un juego festivo que llena de gozo a los participantes se ha transformado en un competencia feroz en la que hay que aplastar al rival. Es este concepto el que alguna vez horrorizó a George Orwell, empujándolo a acuñar la frase que afirma que el fútbol “es como la guerra, pero sin los disparos”. Por Luis Alberto Pescara

Offside

Quizás este sea el motivo por el que no hay muchas buenas películas sobre este deporte, el más popular del planeta. Las pocas existentes cuentan una y otra vez la historia del macho que lucha contra las adversidades, parece a punto de caer a poco de llegar a la cima, antes de alzarse victorioso en el final. En el proceso humilla al contrincante y recibe la admiración de otros hombres que lo premian por el despliegue de virilidad que presenciaron. En estas historias la mujer es algo segundario, a lo sumo un personaje que terminará siendo fiel al protagonista más allá de las idas y venidas. Ese es el lugar que lo femenino suele tener en los filmes deportivos, ser la versión pasiva de la ‘dama en apuros’ de los relatos clásicos. Esto también se repite en las películas que retratan la violencia de los hinchas, un mundo de hooligans y barrabravas que exhiben el costado más brutal del hombre.

Por suerte hay excepciones que se alejan de la anécdota triunfalista. Basta recordar el clásico de José Martínez Suarez “El crack” de 1960, en el que se denuncia los oscuros entretelones del negocio futbolístico. Más cerca en el tiempo el británico Ken Loach narró en “Searching for Eric” las vicisitudes de un pobre habitante de Manchester que imaginaba a la estrella Eric Cantona como consejero para mejorar su vida. Pero estos filmes, valiosos en sus intenciones, no dejan de retratar un mundo esencialmente masculino.

Contra todo este estado de cosas reacciona “Offside” de Jafar Panahí, producción iraní del año 2006. La coyuntura de un estado religioso que prohíbe a las mujeres concurrir a los encuentros futbolísticos puede entenderse como un paralelo de lo que el machismo ha hecho con lo femenino en las ficciones cinematográficas. Que la película contagie frescura y proponga la felicidad colectiva como opción frente al triunfo individual es el antídoto exacto a aquel mundo de hombres solos expuesto en el primer párrafo. Protagonizada por mujeres y sin mostrar imágenes del  juego que se disputa es una de las películas que mejor logra representar la pasión genuina que a veces despierta el fútbol. De esta manera rescata ese espíritu lúdico que está presente en la infancia y que el gran periodista Dante Panzeri llamó “aquella satisfacción artesanal”. Un gesto digno de imitar.

Proyección gratuita de Offside a las 19hs en La Sede, domingo 22 de Mayo.

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